Arqueología del Tercer milenio 1991-1995

Arqueologia del 3º milenio
Arqueologia del Tercer Milenio 1991

Obra expuesta en la Muestra  itinerante del Proyecto Rigth to Hope, “One world Art” Curada por Catherine Thick, Africa, Europa, Asia,  y Estados Unidos 1995 al 97. Propiedad del Proyecto Rihth to Hope, England; Muestra individual Galería Euroamericana Caracas, Venezuela ; Feria Internacional de Caracas 1994.

Presentación de “Arqueología del tercer milenio”. Anahí Cáceres. Catálogo de “The Right to Hope”. Prólogo Nelson Mandela.1995

3. The Art Exhibition – This travelling exhibition, c-onveying the links between artists’ work in the context of development, was a long-time ambition of its director Catherine Thick, former director of the International Earth Art Exhibition and series consultant for the One World Art television programmes in 1994 and 1995. In October 1995, c-oinciding with the UN’s 50th anniversary, the exhibition had its premiere in South Africa and is scheduled to travel for two years to countries of all continents, beginning with Egypt and moving on to the Palestinian National Authority, Israel, Northern Ireland, Eastern Europe, India, Australia, Chile and the United Nations. The exhibition includes approximately 50 pieces

– paintings, sculptures and installations – by artists from Asia, Africa and Latin America, many of whom are featured in the television series. The exhibition is arranged so as to include a small theatre where visitors can watch selected films from the series and obtain written material. Each exhibit is accompanied by the artist’s own explanation of why such a piece was developed and by a definition of the related artistic tradition. The exhibition also provides artists with a vehicle to describe conditions in their homelands from their own perspective and to show differences in the context and origin of art forms worldwide.

“In the last decade my artistic work, which includes paiting, sculpture and multimedia, has developed parallel to my study in anthropology beginning in the 1980s. The study of native language brought me even closer to a pre-Colombian culture, and to de old relationship betwen ceremonial and contemporary art, where an interdisciplinary approach is posible given new philosophical and scientific theories this gave me a base that is closely bound to the theoretical and ethical concepts underlyng The Right to Hope. I am now very preocuppied with the search for essential values that celebrate the possibility of evolution and of the transcendence of our culture. As a Latin American, I am concious of the importance in these times of the profound changes needed in ideals in order to achieve a future that is worthy and just. However, these ideals must be forget in real work, through investigation and the honest contribution of the most spiritual values. Archaeology of The Third Millennium is a series of sculptures made up of branches that are proned, or short naturally, along with hand-made, ecoilogical paper. I raise the idea of the ephemeral nature of our condition, and of the importance of recognising ourselves as an essential and fragile part of a bigger future.”A. Cáceres

Esta serie cuenta con obra pictórica , objetos e instalaciones. Papel hecho a mano color, y más tarde blanco, gráfica con incrustaciones de rama e instalaciones de papel

Muestras en el país:  “Entre la Idea, la imagen y el Objeto” Curador  Raúl Santana, Museo Arte Moderno,1992; “El papel de la rama” Galería Estudio Lisenberg, Papel-Arte Centro Cultural Recoleta , Museo Arte Moderno Mendoza, 1993, “América,” Curador Julio Sapollnick, Salas Nacionales de Exposición y “La Conquista” Curador F. Lebenglick  1992;  Arte Argentino Siglo XX, Centro Cultural Recoleta 2000.

esculturas, grafica, instalaciones

 

detalle Instalación El Gran Quipu

 

“El Gran Quipu”, Instalación en la Muestra “La Conquista” Centro Cultural Recoleta, Curador Fabián Lebenglick . Medidas 6 m/ h  x 4 x 1 m. 1992.

Ver video  de la Performance e instalación Alfredo Portillos- Anahí Cáceres, por Amat.. “La Conquista”Centro Cultural Recoleta . 1992

1992- Fabián Lebenglick. Página 12- La Conquista. Anahí Cáceres/Alfredo Portillos.

En la instalación titulada El Gran Quipu- un almacenaje de sentidos en instancias americanas- los artistas despliegan cuatro elementos: El Quipu, El Conquistador y dos menhires. Suspendido en el fondo de la sala, en tinieblas, El Gran Quipu, tiene a los menhires como testigos mudos del enigma, que encierra la presencia atemporal y misteriosa de un mensaje sin develar.

El Quipu era el diario y la memoria, el libro de cuentos y de nerraciones que tenían los Incas. Consistía en un sistema de signos absolutamente extraño hoy- gracias a la Conquista- ,mediante el cual, en una serie de cuerdas y ligaduras anudadas, los aborígenes peruanos conservaban su memoria (y sus memorias). El sistema de atribuciones de sentido dependía de las longitudes, los nudos, los colores, las texturas – era un alectura sensual- y el grosor de las cuerdas.

En la obra de Alfredo Portillos y Anahí Cáceres, un cortejo de enmascarados, sin ropas que puedan identificarlos, sigue un recorrido, e invita a los espectadores a unírsele, portando velas y un féretro con el Conquistador momificado; el cortejo, heredero de la colonia, no tiene rostro.Al llegar frente al enigma del Quipu, todos se desprenderán de sus máscaras y vestiduras, dejando – casi irrespetuosamente- el ataúd frente al Quipu.

El Conquistador momificado, sigue observando. Las velas se apagan una a una. Hay un permanente zumbido – ¿de radar?- aún no se descifra el mensaje.

Portillos y Cáceres reconstruyen un hipotético ritual que resulta a la vez claro simbolismo y configuración iniciática para el espectador que se encuentra ante el conquistador muertro hace cinco siglos, y ante los conquistadores actuales.

1992- Nota de Andrea Giunta- Revista Artinf. (extracto)

En el mes de junio, seis artistas-Anahí Cáceres,Blas Castagna, Roberto Elía, Roberto Fernández, Luis Grosclaudes, y Oscar Smoje- fueron reunidos en el MAM por su Dir. Santana para trabajar en torno a un canal estético epecífico: El Objeto.

Inventario. La mirada sometida al aparente caos (u orden inédito) de un extraño coleccionismo del desecho. Objetos y materiales cotidianos se nos presentan como remotos. Tazas de oriente, rayuela, pincel, fuego, palabras, ramas, papeles, telas cosidas, antiguo es flotadores de red, piedras, algodón, sal, una rosa, cartón, madera… El contemplador puede sentirse enfrentado a un in quietante desequilibrio. Objetos y desechos son separados de su cotidianeidad, recogidos y sometidos a cierto extrañamiento. En un tiempo fueron nuestros, nos pertenecieron, convivimos con ellos. Los usamos desatendiendo su sereta interioridad. Ahora nos observan, nos interrogan desde una inédita ubicuidad.

Materialidad. Hay una carga, una energía en estos materiales, la ti bieza de la madera que detiene nuestro tacto en su superficie astillada, nudosa gastada por el tiempo del agua. Las telas conducen por su trama devastada, cosida, desgarrada. Superficie áspera del papel y del cartón. Superficie fría de la porcelana y del vidrio. Superficie que convoca nuestra piel y nuestro tacto. Recepción táctil, visual, conceptual.

Estrategias y significaciones. Un observador inquieto buscará reconstruir mentalmente el camino por el cual fueron recogidos, trasladados y celebrados en un inédito encuentro. En ellos podemos percibir constantes. Partir del azar, indagar en la sintaxis plñastica del encuentro estrategias estas de aproximación que definen los caminos de un específico y diferenciado operar individual. Precario. Orden inseguro, inestable y variable Cáceres aproxima ramas. teje nudos. define planos y pliega el papel . Inscribe marcas y busca delimitar una imagen y un recorrido en la memoria ancestral. El retorno como nutritivo punto de partida. Ella recupera el instante en que dos formas se completan. Un broche (objeto de su infancia, de uso universal) toma el papel, una pelota, un hilo. Patentiza la energía de ese encuentro y también su precariedad, una acción breve puede disolver la imagen.

Símbolos y alegorías. Elementos del paisaje, animales, plantas, piedras, fueron los maestros de una humanidad primitiva. Ordenar la naturaleza y penetrar por analogía en el mundo de las acciones y los hechos espirituales y éticos. “Per visibilia adinvisibilia”(San Pablo, Rom. 1, 20). El simbolismo añade un nuevo valor a un objeto o a una acción. Es un vehículo universal y particular, trasciende a la historia y corresponde a una época y a un lugar preciso. En la simbología de estos objetos predomina la base natural , la semejanza entre el objeto y aquello que representa. La decodificación del símbbolo nos remite a los significados de una visión ideológica del mundo. Tareas de rescate, arqueológicas, recuperaciones, totalizaciones, construcciones, remiten a un tiempo que desde lo local se proyecta a lo universal (Castagna, Elía, Cáceres, Grosclaude).

1992- Fabián Lebenglick. Página 12. Juegos serios entre Imagen, Idea y Objeto.

Anahí Cáceres, Blas Castagna, Roberto Elía, Roberto Fernández, Luis Grosclaude y Oscar Smoje, reunidos por acierto del Museo de Arte Moderno, juegan seriemante con la arqueología del futuro, mientras tejen coincidencias en la diferencia.

 El Museo de Arte Moderno vuelve a acertar con la muestra “Entre la imagen, la idea y el Objeto”. Para citar dos de las muestra de este año, tanto “Nueve artistas argentinas”- en marzo- como “Gran formato en alta densidad”- en abril- nuevamente e3n el MAM se jugó por los aritstas argentinos jóvenes o de la generación intermedia que piensan el arte como un campo de reflexión y cuestionamiento y, en este sentido, se estaría frente a un gesto de completa coherencia con la función que tiene que cumplir un lugar paradójico, como lo es un Museo que debe dar cuenta de la modernidad. Su director, Raúl Santana, reunió ahora a seis artistas heterogéneos que, sin embargo, forman un sistema: Anahí Cáceres, Blas Castagna, Roberto Elía, Roberto Fernández, Luis Grosclaude y Oscar Smoje trabajan alrrededor de obras e ideas que, en el despliegue de la Sala del Museo, encuentran frecuencias y resonancias comunes, entre otros posibles cruces. El arte como poesía, la acumulación de objetos cotidianos como índice de otra realidad, la referencia continua a la procedencia de la obra, son algunas de las hebras que van tejiendo redes coincidentes en obras diferentes.

La obra de Anahi Cáceres se propone – desde la fabricación de sus soportes- como una fuente de la arqueología futura. Así como otras culturas, anteriores o contemporáneas, piensan en el arte como un posible testimonio de usos y saberes, sin plantear mediaciones entre arte y vida, Cáceres traza su propia simbólica, evocando aquellas culturas.”…

Resulta increíble el desinterés por documentar apropiadamente esta y otras exposiciones, con catálogos¿ Qué queda de las muestras si no hay documentación de ls Catálogos, escrita y gráfica pormenorizada?. Los museos y centros culturales deberían proponer la creación de una Asociación de Amigos (que se ocupara de estos temas. San Juan 350, hasta el 28 de Junio)

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